Saltar al contenido
←Noticias

Julio de 2025

El Tratado Antártico en tiempos difíciles

Bruno Arpi, miembro de la Red, y sus colegas analizan los tres desafíos geopolíticos que Australia enfrentó en la 47ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico, en Milán.

En junio, Australia y otros 57 países se reunieron en Milán, Italia, en la 47ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico. El encuentro anual de las partes se celebró en un contexto en el que el «orden internacional basado en normas» enfrenta serias amenazas, como las políticas comerciales proteccionistas y la anexión de territorios por la fuerza. Es fundamental que esta reunión refuerce el Sistema del Tratado Antártico como un ejemplo duradero y exitoso de cooperación internacional basada en reglas.

Australia tiene intereses nacionales significativos en la Antártida. Fue uno de los doce países fundadores del Tratado Antártico de 1959, que estableció el sistema que regula la región desde hace más de seis décadas. El Tratado protege la posición de Australia respecto de su reclamo de soberanía sobre más del 42 % del continente. Además, le otorga beneficios estratégicos al declarar que «la Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos» y al prohibir las explosiones nucleares en la región. También promueve la cooperación científica, a la que Australia contribuye activamente.

Sin embargo, para proteger esos intereses, Australia deberá considerar tres desafíos geopolíticos clave en la reunión de Milán.

Primero: el fin de la «excepcionalidad»

Las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico se consideraron tradicionalmente «excepcionales» por mantenerse al margen de las disputas políticas globales. Esa excepcionalidad se rompió en 2022–23, cuando se abordó directamente la invasión rusa a Ucrania. Aunque la acción de Rusia debe ser condenada, el conflicto influyó en las posturas de los países sobre temas clave, como las solicitudes de Bielorrusia y Canadá para convertirse en «Partes Consultivas», es decir, con derecho a participar en la toma de decisiones.

Si la reunión no logra consensos en temas tan importantes, podría recibir críticas por no cumplir su rol de gobernanza en la región. A partir de esas críticas, y con especial preocupación por el cambio climático y otros impactos ambientales, algunos grupos de la sociedad civil propusieron nuevos modelos de gobernanza basados en los «derechos de la naturaleza». En este entorno más tenso, Australia deberá seguir defendiendo la integridad del Sistema del Tratado Antártico.

Segundo: el papel incierto de Estados Unidos

Estados Unidos tiene el mayor programa científico y logístico de la región, con tres grandes estaciones de investigación, entre ellas McMurdo y Amundsen-Scott, en el Polo Sur. Sin embargo, la segunda administración de Trump anunció recortes significativos en la financiación de esos programas, lo que podría interpretarse como un menor compromiso con el Tratado.

Este cambio podría debilitar la influencia estadounidense en la Antártida y en las reuniones consultivas, a pesar de su papel histórico en la creación del Tratado en 1959. Australia deberá adaptarse rápido a esta nueva realidad diplomática y reforzar su colaboración con Estados Unidos para subrayar la importancia estratégica de sostener el Sistema del Tratado Antártico en un mundo cada vez más competitivo.

Tercero: la expansión de China y Rusia

China y Rusia están ampliando su presencia científica y logística en la región. En 2023, China inauguró su quinta estación de investigación, Qinling, en el mar de Ross, y presentó planes para construir una sexta en Cox Point, Tierra de Marie Byrd. Rusia, por su parte, planea reactivar la estación Russkaya, inactiva desde 1990, que sería operada por Roscosmos para monitorear satélites y naves espaciales, a solo 17 kilómetros de la nueva base china.

Estas acciones podrían indicar una mayor coordinación entre China y Rusia en la Antártida, en línea con su creciente cooperación en seguridad y economía. Esto es relevante para Australia, ya que ambos países bloquearon decisiones clave sobre protección marina en las reuniones del Tratado y de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

Aunque estos desarrollos no representan una amenaza directa al Tratado, será crucial que Australia y otros países afines trabajen coordinadamente para lograr consensos en temas sensibles, como las solicitudes de nuevas Partes Consultivas y la protección de especies amenazadas. Reforzar el compromiso científico y logístico de Australia en la región también será vital para mantener su influencia.

Por Bruno Arpi, miembro de la Red, y sus colegas Jeffrey McGee y Richard Rowe. [Nota original en inglés](https://www.lowyinstitute.org/the-interpreter/antarctica-s-treaty-testing-times), publicada en The Interpreter (Lowy Institute).