Septiembre de 2018
Cambios económicos en la producción agrícola y el comercio como respuesta al cambio climático
La científica Luciana Porfirio del CSIRO publicó un artículo en Nature Palgrave

Un estudio cuantificó los cambios en la estructura del comercio global agrario bajo dos escenarios de cambio climático: sin mitigación la red comercial se concentra; con impuesto al carbono se distribuye y se vuelve más estable.
Además de expandir el área agrícola y mejorar el rinde de los cultivos, el incremento del comercio agrario internacional es uno de los mecanismos que la humanidad ha adoptado para satisfacer la demanda de alimentos. Sin embargo, el cambio climático impactará en la producción agrícola en ciertas regiones, afectando así también la distribución de alimentos y, por ende, los mercados.
En un estudio publicado en Nature Palgrave, la Dra. Luciana Porfirio y colegas de CSIRO cuantificaron cambios en la estructura del comercio global agrario para dos escenarios de cambio climático. El estudio combina datos de modelos de vegetación que capturan el rendimiento de cultivos en función de diferentes patrones de clima, con un modelo económico global que captura el cambio en los mercados en función de las proyecciones de rinde de cuatro cultivos: trigo, maíz, soja y arroz.
El modelo económico presenta un escenario donde no existe la mitigación de CO₂ en la atmósfera y otro donde se aplica un impuesto al CO₂ para obtener una reducción en las emisiones de carbono. Los resultados describen dos escenarios que son plausibles desde el punto de vista biofísico y socioeconómico, y sugieren que los patrones de comercio global de productos agrícolas pueden ser significativamente diferentes de la realidad actual con o sin mitigación de carbono.
Más específicamente, la estructura de comercio agrícola se vuelve más centralizada en el escenario de altas emisiones de CO₂, con algunas regiones que dominan los mercados. En el escenario de mitigación del carbono, la red comercial está más distribuida y hay más regiones involucradas como importadores o exportadores. Teóricamente, cuanto más distribuida esté la estructura de una red, menos vulnerable será el sistema a las perturbaciones climáticas o institucionales. La mitigación de las emisiones de CO₂ tiene el beneficio conjunto de crear un sistema de comercio agrícola más estable que pueda reducir la inseguridad alimentaria.
